Preparé mi licencia y permiso de conducir para salir lo más pronto posible del retén. Sin embargo, el policía en lugar de acercarse a mi ventana, abrió la puerta de atrás, se introdujo al taxi y le dio un beso a la rubia. Yo me quede petrificado, no entendía qué estaba sucediendo.
— ¿Se lo creyeron? – preguntó.
— Creo que sí – contesto ella.- Si no seguramente estaría muerta. Por cierto, fue una genial idea la del taxi.
Cuando el tipo abría la boca para decir algo, un fuerte ruido lo detuvo. Miré de inmediato por el espejo retrovisor y ví una camioneta negra que se dirigía rápidamente hacía nosotros. Venía aún lejos, sin embargo, un tipo venía ya disparando.
El policía se bajo de inmediato, gritándonos “¡Huyan!”.
Salí de mi estupor y rápidamente puse el taxi en marcha. Todo fue tan rápido: aceleré a fondo. Un semáforo en rojo, seguí. Crucé a la derecha, luego a la izquierda. Ví por el retrovisor, la camioneta justo detrás nuestro. El tipo que venía disparando ya no estaba. La rubia había bajado el vidrio y trataba de apuntar. Aceleré más. Crucé a la izquierda. Otro semáforo en rojo. Pitazos por todas partes. Crucé a la derecha. Me fui en contrasentido, mas pitazos. La camioneta aún estaba detrás nuestro pero más lejos. Esquivaba los otros autos cómo podía, derecha, izquierda, pitazos, luces. Crucé a la derecha y miré por el retrovisor: nada por fin. Aún así, seguí rápido algunas cuadras, hasta que la mujer me grito “¡Andáte ya lento, disimula!”. Di un par de vueltas más y detuve le taxi en un callejón. Sólo entonces me fije que la rubia venía fumándose un cigarrillo de lo más tranquila. Nos quedamos callados.
Después de un rato apago el cigarrillo y se bajo del taxi. Pensé que se iba a ir y no me pagaría pero en eso se acerco a mi ventana, me puso un rollo de billetes en la mano y me dio un beso. “Yo que tú no sacaría el taxi por varios días, ni mucho menos le contaría a alguien lo que viste esta noche”, me dijo al oído. Después comenzó a caminar, pero antes de llegar a la esquina se dio la vuelta y me grito “¡Ah! Gracias por todo”. Y luego, siguió su camino.
Gero
* El cuento esta inspirado en la canción “Historia de un taxista”, de Arjona.
* Hasta hace un par de horas, no sabía del todo cómo iba a terminarlo.
* Me encantaría saber cómo se imaginaban el desenlace ustedes en base a la primera parte.
* Gracias por pasar. Se me cuidan y vayan a votar este domingo.


