26 de agosto de 2013

El profesor aquel

En nuestra vida de estudiantes, por muy malos que seamos, siempre nos encontramos con profesores que nos tienen fe. Y eso, en muchas ocasiones, tienen consecuencias determinantes en nuestras vidas. Para ilustrar mejor pueden ver este episodio de Los Años maravillosos. Estos maestros tienen una forma de ser, un carisma, algo que los caracteriza y, muy a su modo, tratan de ayudarnos.
Recuerdo a muchos profesores, tanto en el colegio como en la Universidad. Sin embargo, sin duda alguna, el más determinante en mi vida fue mi profesor de Física de bachillerato. Era un señor chapado a la antigua, con verdadera vocación para enseñar, paciente e interesado en sus alumnos, bromista y "medio novio". No tenia hijos por lo que, cuando se enojaba, nos trataba como tales.
Recuerdo que, justo al iniciar el bachillerato, me puso mi primer y único cero en un pequeño examen. No es que yo mereciera dicha calificación, el problema fue que mi calculadora estaba en radianes (o en grados). Me llamó y me dio la noticia. Quedé impactado. Quise explicarle lo sucedido pero no hubo razón. Quiso hablar con mis padres. Inventé algo. Se molestó.
Unos días después, para mostrar interés, me acerqué a consultar sobre un tema para el siguiente examen corto. Me dijo que al día siguiente no habrían clases debido a una reunión de profesores pero que "si de verdad quería aprender que llegara" y en cada receso él saldría a ayudarme con algún ejercicio. Fue una mañana muy bien aprovechada. En realidad yo podía hacer los ejercicios perfectamente, pero durante aquella mañana entendí el tema, lo que era algo muy distinto. 
 Con los años al tipo lo quitaron del colegio, asumo que por su edad. Se mantuvo activo en la docencia por algún tiempo hasta que un camión con frenos malos casi lo mata. Fui a visitarlo un par de veces, le llevé un disco de música de la que le gustaba. Antes de irme le recordé lo del cero: que él había sido el único profesor en ponerme esa nota. No me digás eso, me dijo, me vas a hacer llorar. Le dije que sino fuera por eso yo jamás habría puesto interés en la materia, lo que me llevo algún tiempo después a estudiar Ingeniería. Recuerdo que trato de disculparse pero le insistí en que estaba agradecido. Vi lágrimas rodar de sus ojos ciegos...
Por si se lo preguntan, en el siguiente examen corto me puso un 9.8: todo estaba perfecto, sin embargo fue bien estricto para calificarlo, me tenia fe.

20 de junio de 2013

Protegiendo a los perritos que necesitan espacio: The yellow dog project

Después de varios años de tener perritos a mi cuidado puedo dar fe de la gran variedad de reacciones que ellos pueden llegar a tener en distintas circunstancias. Si se les saca por un paseo, sus reacciones no sólo depende de la personalidad, sino de la edad (de pequeños son más inquietos y no siempre saben como comportarse), del estado de salud (cuando no se sienten bien los perros pueden ser muy susceptibles), si pasan encerrados buena parte del tiempo (tienden a emocionarse bastante cuando se sienten libres) o, simplemente, son perros que "cuidan" a la persona que les ha sacado a pasear.
Miles de personas en todo el mundo que aman a los perros saben esto y tienen distintos cuidados para evitar que los perros se metan en problemas, ya sea con personas o con otras mascotas, y sufren por ello. 
Una de las iniciativas más simples y que, a mi forma de ver, a futuro podría ser de gran ayuda es la de The yellow dog project. Este es un movimiento mundial para proteger a los perros "que necesitan espacio", y lo hacen de una manera muy sencilla: colocando una cinta (u otro objeto) color amarillo en la cadena o correa del perro para que la gente sepa que el perro necesita su espacio. El objetivo no es promover el miedo, sino el respeto para aquellos que necesiten el espacio promoviendo el acercamiento adecuado.


17 de abril de 2013

Y qué sé yo...

Hace unas horas leí sobre una mujer de 22 años embarazada, que corría el riesgo de morir si continuaba la gestación se su hijo. Esto debido a una serie de complicaciones que padece la mujer y que han causado problemas en la criatura. Autoridades de Salud han solicitado autorización para realizar el procedimiento de extraer al pequeño que cuenta con 16 semanas de gestación.
De inmediato han saltado algunas personas, unas a favor otras en contra.
En mi forma de pensar, esto está mal ya que considero que la vida sólo Dios la quita y uno debería tomar el riesgo y confiar en que todo saldrá de acuerdo a Su voluntad. Ahora bien, esta es MI OPINIÓN. De encontrarme en los zapatos de Beatriz o alguna persona muy cercana, quizás haría lo que ella intenta: tratar de sobrevivir. Aparte queda la responsabilidad que ella corrió al quedar embarazada sabiendo sobre su delicada situación (ya había tenido problemas con su primer hijo). Buscar culpables a estas alturas es meterse en una enorme camisa, pues desconozco la situación de esta mujer, no sé si esta casada o si su pareja sabía de los problemas que sufría, no sé si ella había recibido la información adecuada o si cuenta con el apoyo de su familia y amigos o está sola.
Además que no sé, esta el hecho que no soy nadie para juzgar. Puedo confiar en la opinión de expertos y estudiosos del tema e informarme todo lo que pueda (dicho sea de paso, las opiniones están divididas). Pero al final, soy un simple humano.

Beatriz esta en sus zapatos y yo en los míos. No sé como reaccionaría ente la misma situación, ¿y ustedes?

2 de enero de 2013

Hablar mucho y hacer poco

Sé que irse de un país es difícil, máxime si es el país de uno donde está su familia, amigos, trabajo y todo lo que una a una persona a un pedazo de tierra. He conocido unos 3 casos, apenas. El primero por trabajo, mi mejor amigo. Sigue allá ayudando a su familia, superándose y hasta echando raíces y retoños. 
El segundo también por trabajo, a hacer lo que saliera, pero sin una familia a quien mandarle algo acá. Pasados unos meses lo regresaron los gringos.
El tercero, el único que no se fue "al norte" sino al sur y por estudios. Ahora está allá por trabajo.
Los tres se fueron, no "les salió" la oportunidad, la buscaron. Y lo hicieron sin tanta vuelta, sin andar hablando, cosa muy común en nuestro país y en cualquier otro. Por ejemplo, en España surgió el año recién pasado la iniciativa "Vete", iniciada por un español viviendo en México y consistía en pagarle el pasaje a cualquier país del mundo a una persona que estuviera dispuesta a irse de España. Muchos se inscribieron y confirmaron. Curioso fue, sin embargo, que la persona favorecida del sorteo declinó el viaje y, después de un segundo torneo, la segunda favorecida también declinó.
Decir que en otro país las cosas son distintas, que se puede salir adelante, que más oportunidades... ¡todo eso es fácil!
Si me preguntan, prefiero quedarme a luchar acá. No quejarme sin hacer. Eso cuesta, como también cuesta irse y salir adelante. Lo único fácil es hablar, pero eso no nos saca de nada.

11 de octubre de 2012

Igualdad y mutación

Hace un par de días tuve la mala suerte de leer un asqueroso artículo editorial de un conocido periódico de nuestro país. Dicho artículo se titulaba "Fue Dios quien dispuso que no existiera la igualdad". Ideas vagas y ejemplos fuera de tema abundan en el artículo a tal punto que uno se llega a preguntar si dicha publicación no habrá sido una broma (de muy mal gusto en caso de que así fuese). Indignación creciente conforme uno avanza en el texto.
A la persona que lo escribió me gustaría regalarle un diccionario con ciertas palabras resaltadas: urge con conozca conceptos como oportunidad, superación, obstáculo, disposición, identidad, suerte y, con doble línea, igualdad. Todavía no puedo creer que confunda un término tan básico como el de identidad.
No me voy a ir a muy lejos: mi padre, de origen humilde, llegó en un momento de su juventud a encontrarse sin nada, prácticamente en la calle. Gracias a Dios, alguien le dio una oportunidad y él la aprovechó.
De acuerdo al artículo, mi padre debió haberse quedado en la calle porque estaba en su naturaleza. Es decir, mi padre es, siempre de acuerdo al texto, una aberración de la naturaleza. En fin, nuestro deseo de superarnos y la consiguiente obtención de dicho objetivo es, entonces, una mutación.
Hablando de aprovechar oportunidades, creo que, de tener la fortuna de escribir para un medio con gran alcance, me gustaría escribir sobre cómo aprovechar oportunidades, con ejemplos claros, demostrando que querer es poder, todo es que alguien esté dispuesto a dar la mano.
Termino con una pequeña anécdota: por cuestiones de trabajo me tocó visitar hace unos días la Colonia Escalón. Parquee mi carro, que de ser una persona bien tendría edad para ser mi hermano menor, en un espacio libre en la calle. En un instante un amable vigilante me hizo señas que me debía moverme pues "ese era el puesto de alguien más" y, en efecto, pude ver por el retrovisor al "dueño" del espacio que quería parquear su camioneta, la cual imagino no tendría mas de 2 años. Asumo que la misma naturaleza reserva dicho espacios en la calle para aquellos "superiores" a los demás.
*Si quieren leer el artículo en cuestión, pueden hacerlo bajo su propio riesgo aquí.

1 de octubre de 2012

Deseo de lluvia

Sé que te voy a caer mal pero yo quiero que llueva. Un poquito para que no te enojés tanto conmigo.
Respirá, yo quiero de esa lluvia que da la sensación que están creando al mundo, ¿me entendés? 
Sí, de esa, lluvia fresca, lluvia nueva.
Por eso mismo, porque ya es tiempo que venga de esa lluvia...
Porque esa lluvia es la única que puede lavar el campo, limpiar la tierra, reverdecer los árboles. Veo los rostros de ahora, con telarañas y todo, y los escucho. Me dan asco, me dan ganas de lluvia.
Porque sus mentiras están por todas partes, pestilentes. Y la lluvia lo cubrirá todo.
Sé que te voy a caer mal, y no sólo a vos, a un montón de gente. 
Pero, ¿sabés qué? Me vale, yo quiero que llueva.