29 de enero de 2009

Desperfectos...

Me encantan las películas. De hecho soy capaz de dejar cualquier cosa que este haciendo por una buena película.

La cosa es que, debido a que en el último a que en el último par de meses mi cerebro ha descansado incansablemente, veo las películas de una forma diferente. ¿Cómo así? Por ejemplo: una de las más premiadas y famosas de los últimos años ha sido Titanic, de hecho, apostaría mi cuenta del twitter a que no hay nadie que no la conozca. Ahora bien, he descubierto algo sombrío en dicha película: el personaje de Rose es malvado. Sólo necesito tres puntos para demostrarlo:

1. Se enamoró perdidamente de Jack, muy bien. Sin embargo, ¿por qué puchicas no le dijo nada a su “prometido”? Es cierto, el tipo era malo, pero anduvo topando con el Jack en todo el barco y hasta que el tipo de dio cuenta el solito. Mal, mal…

2. Tal vez esto lo escucho usted ya en alguna otra parte: ¿Jack se muere congelado mientras la Rose bien al suave en una tabla? ¿Por qué no se turnaron? ¿Por qué no fueron a buscar otro pedazo de tabla? O sea, ¡se acababa de hundir un barco de no se cuantos metros! ¡Había deshechos por todas partes!

3. Imagínese: la Rose sabía cuanto le había costado al equipo de investigadores buscar el bendito diamante, sabía que eran años, que habían invertido millones, que era su mayor sueño, que eran varias personas con un solo objetivo… ¿y al final de la película lo tira hacía al mar? ¿Por qué no lo entregó? ¡Igual estaba a punto de morir, no lo necesitaba! ¿Si lo había tenido por años porque no lo dono a alguna institución de caridad?

Esta mujer era más mala que Hannibal Lecter y Darth Vader juntos. Quizás por eso van a sacar Titanic 2 y no la incluirán.

* Todo lo anterior es una prueba fehaciente de que, el querer ser ingeniero y escritor al mismo tiempo, sumado al exceso de tiempo libre, puede ser peligroso, creando multiples desperfectos. Las disculpas del caso.

26 de enero de 2009

Canción para mi muerte

Tengo una pregunta, ¿piensan ustedes en la muerte? Yo si, a menudo, de hecho un buen porcentaje de mis cuentos están relacionados con ella, de una u otra forma. Y es que la muerte es una etapa de la vida, la última. Además, a diferencia de la vida, la muerte es todo un misterio. Quizás por eso me fascina.

Hace algunos días, veía una película llamada “Leones de segunda mano”, que trata sobre unos tipos, al principio gruñones, que deben cuidar a un sobrino. Ellos han tenido una vida llena de aventuras y, de vez en cuando, hacen alguna. Una de ellas fue la de comprar una leona. Les venden una leona vieja, “domesticada”, quién hace amistad con el niño. Una noche, después de diversos acontecimientos, atacan al niño y la leona logra salvarlo pero muere ella misma, aparente de un ataque al corazón. Lo interesante es que uno de los viejos le dice al niño: “pero murió luchando”. Reflexionando en esto, he decido que quiero morir luchando. De cualquier forma, pero luchando: buscando nuevas metas, defendiendo a alguien, incluso con una enfermedad. Cualquiera podría venir a decirme qué estoy muy joven para pensar en la muerte. Sin embargo, hay que recordar, que la forma en que moriremos puede estar relacionada con la forma en que vivimos. Por tanto, si quiero morir luchando, debo vivir luchando.

Por otra parte, tengo una lista de cosas que quisiera hacer antes de morir, o que ya hice y quiero recomendar: escribir un libro, tener un blog, plantar un árbol, enamorarse, tener un perro propio, hacer un viaje a una montaña lejana, enseñarle algo útil a un niño, tomar una fotografía bonita, reventar un “cuete de vara”, entre otras. Noten que no clasifico las cosas entre las que ya hice y las que quiero hacer.

Para terminar: para el día de mi funeral quiero que pongan esta canción, y es precisamente ella la que le da el titulo a esta entrada, espero les guste


22 de enero de 2009

De memes y colas

Desde México nos llega este meme, ¡gracias Aniuxa! El meme en cuestión consta de dos partes:

Parte A: Compartir 3 cosas que nunca he hecho pero que me gustaría hacer

1. Escribir un libro. Será una novela y la trama esta acá, sólo necesito empezar.

2. Conocer a García Márquez. Tener una conversación con él es lo único que pido.

3. Hacer un viaje independiente. Quiero conocer México, Chile, España, Aracataca (Colombia), Cuba y/o República Dominicana.

Parte B: Tres cosas que nunca haya hecho ni haría

1. Dedicarme a la política. De más esta decir por qué.

2. Aprovecharme de la gente. (¿No es lo mismo del anterior? Depende del punto de vista).

3. Uno de los puntos de Aniuxa. Adivinen cuál. Por cierto, Raúl lo puso también.

Se lo paso a:

Birdelo

*MaLu*

Kmila

Wendy Kitty

Ahora, les cuento que este día fue de puras colas. Acá el recuento en orden cronológico.

Cola N° 1: UES. Quería para comprar el talonario a buenas 8 AM. Cómo vi que no a avanzaba me fui a sacar mi DUI para evitar desde ya que el 15 de marzo pasara lo del domingo pasado.

Cola N° 2: Banco HSBC. Fue rápido. Me dio risa que la señorita me pidió un documento y yo sólo el DUI andaba…

Cola N° 3: DUICENTRO. Este es un sistema de varios procesos y en todos hay colas. Fue bien rápido, en 20 minutos ya estaba afuera.

Cola N° 4: Ministerio de Hacienda. Fui a sacar mi NIT. También fue rápido, unos 10 minutos aproximadamente.

Cola N° 5: UES, de nuevo. La gente que estaba haciendo fila cuando me fui aún estaba allí. Lo peor fue que al final pasaron la entrega de talonarios para el lunes.

* Debo decir que el sistema del DUICENTRO ha mejorado increíblemente. La gente fue sumamente amable. Hasta habían habilitado una fila con sillas para ancianitos y mujeres embarazadas o con bebes y nos dieron unos papelitos para que pusiéramos nuestros nombres y teléfonos para hablarnos y ver cómo nos pareció el servicio.

* Vi a Sofí frente al Hospital de Maternidad. Ella no me reconoció pero yo sí a ella.

* En el post anterior varios me dijeron el nombre de la película, que era Juno por cierto. Acá el premio: las canciones del CD de la película. Mide 50 MB, espero les guste, porque están bien bonitas.

Bueno se cuidan, gracias por pasar por acá.

19 de enero de 2009

El DUI de la discordía

Fue, en parte, mi culpa, lo acepto desde ya. Les cuento, y trataré de evitar nombres de partidos políticos para ser mas objetivo, sólo mencionaré los colores: el día de ayer, fui a votar, como muchos compatriotas. Antes de salir me acordé que mi DUI estaba en mal estado, pero igual fui. Al llegar, la mesa de la JRV estaba sola. Saqué mi DUI y lo entregué. Y cuando vieron el estado en que estaba, me dijeron que no podía votar pero que me esperara, que iban a preguntar. En eso estaban cuando llegó un tipo dizque fiscal preguntando que qué pasaba. Tomó mi DUI y se puso a hablar por celular para verificarlo, supuestamente. De pronto llego una tipa tricolor y agarro el DUI y comenzó a decirle al tipo que él no tenía opinión, que la máxima autoridad era la Junta de la mesa. Y en los dimes y diretes estaban cuando un gordito de rojo empujo a la tipa tricolor para meter sus boletas en las urnas. De inmediato se armo el relajo. El tipo de rojo le decía a la mujer que no entorpeciera las elecciones, que sólo porque era de Arena y no se qué. Todo mundo comenzó a gritar y algunos hasta a empujarse. Y yo sólo veía mi DUI de una lado para otro. Al rato, uno de rojo de otra mesa llamo a la policía con su pito. Ellos llegaron y pusieron orden. El gordito de rojo desapareció, sólo se quedo el fiscal y la tricolor, siempre discutiendo. El decía que los DUI’s, cómo el mío, habían salido malos. “Eso es lo que iba a decir, ¿Porqué se mete sin saber?”, pero se lo dijo de una forma que el pobre sólo balbuceo que levantaran un acta y luego se fue. Finalmente le dijo a los de la mesa que ellos eran los responsables y se fue también. Los de las mesa se pusieron a hablar y decidieron que sí, pues todo se entendía, sólo que levantarían el acta. Me dieron mis boletas y las tome lo más rápido que pude, vaya a ser que cambiaran de opinión, las marque y las metí en las urnas, pensando en el relajo que se había armado sólo por un DUI. Finalmente firmé, me mancharon el dedo y me fui feliz a mi casa para decepcionarme en la noche…

Fue, en gran parte, mi culpa, repito. Y ya, dentro de poco, iré a renovar mi documento.

Ahora, cómo se que han pasado hostigados con tanta campaña y, aprovechando que tengo días de no poner algo de música, les dejo esta canción. Es de una película muy, pero muy buena. Premio al que me diga el nombre de la película. Se cuidan.


15 de enero de 2009

El final de una mala experiencia

Preparé mi licencia y permiso de conducir para salir lo más pronto posible del retén. Sin embargo, el policía en lugar de acercarse a mi ventana, abrió la puerta de atrás, se introdujo al taxi y le dio un beso a la rubia. Yo me quede petrificado, no entendía qué estaba sucediendo.

— ¿Se lo creyeron? – preguntó.

— Creo que sí – contesto ella.- Si no seguramente estaría muerta. Por cierto, fue una genial idea la del taxi.

Cuando el tipo abría la boca para decir algo, un fuerte ruido lo detuvo. Miré de inmediato por el espejo retrovisor y ví una camioneta negra que se dirigía rápidamente hacía nosotros. Venía aún lejos, sin embargo, un tipo venía ya disparando.

El policía se bajo de inmediato, gritándonos “¡Huyan!”.

Salí de mi estupor y rápidamente puse el taxi en marcha. Todo fue tan rápido: aceleré a fondo. Un semáforo en rojo, seguí. Crucé a la derecha, luego a la izquierda. Ví por el retrovisor, la camioneta justo detrás nuestro. El tipo que venía disparando ya no estaba. La rubia había bajado el vidrio y trataba de apuntar. Aceleré más. Crucé a la izquierda. Otro semáforo en rojo. Pitazos por todas partes. Crucé a la derecha. Me fui en contrasentido, mas pitazos. La camioneta aún estaba detrás nuestro pero más lejos. Esquivaba los otros autos cómo podía, derecha, izquierda, pitazos, luces. Crucé a la derecha y miré por el retrovisor: nada por fin. Aún así, seguí rápido algunas cuadras, hasta que la mujer me grito “¡Andáte ya lento, disimula!”. Di un par de vueltas más y detuve le taxi en un callejón. Sólo entonces me fije que la rubia venía fumándose un cigarrillo de lo más tranquila. Nos quedamos callados.

Después de un rato apago el cigarrillo y se bajo del taxi. Pensé que se iba a ir y no me pagaría pero en eso se acerco a mi ventana, me puso un rollo de billetes en la mano y me dio un beso. “Yo que tú no sacaría el taxi por varios días, ni mucho menos le contaría a alguien lo que viste esta noche”, me dijo al oído. Después comenzó a caminar, pero antes de llegar a la esquina se dio la vuelta y me grito “¡Ah! Gracias por todo”. Y luego, siguió su camino.

Gero

* El cuento esta inspirado en la canción “Historia de un taxista”, de Arjona.

* Hasta hace un par de horas, no sabía del todo cómo iba a terminarlo.

* Me encantaría saber cómo se imaginaban el desenlace ustedes en base a la primera parte.

* Gracias por pasar. Se me cuidan y vayan a votar este domingo.

12 de enero de 2009

Una mala experiencia

Fue algo horrible. Hace un par de noches conducía mi taxi cerca de Metrocentro, cuando una mujer me hizo parada desde la acera. De inmediato me detuve y la mujer se acercó a la ventanilla de auto. Me preguntó si conocía una dirección, le dije que sí. Entonces la mujer se subió al asiento trasero. Me extraño que no me preguntara cuánto le iba a cobrar.

Sólo cuando ya íbamos de camino pude verla bien por el espejo retrovisor: era una rubia hermosa, llevaba un vestido rojo y una cartera extrañamente enorme.

Intenté conversar con ella, cómo siempre hago con los clientes, sobre el clima, la crisis, política, de cualquier cosa. Pero la mujer iba muy callada.

Cuando ya nos acercábamos a nuestro destino, sentí unos labios helados en mi nuca. No toda la vida he sido taxista, sabía lo que era: una pistola. De inmediato escuche la voz de la mujer que me decía al oído: “cambio de planes, cariño”. Me dió una nueva dirección y hacía allá nos dirigimos. “Es cerca afortunadamente”, pensé, mientras sudaba helado. Sin embargo, a los pocos minutos nos encontramos con un retén policial. Uno de los policías nos hizo señas para que nos parqueáramos en un tramo aislado a un par de metros del retén y así lo hicimos.

Mientras veía acercarse al policía por el retrovisor, la mujer me dijo al oído: “si intentás algo, te morís”.

Continuará…