Señoras, señores, deseo comunicarles que, desde el día 14 de febrero,
1. Las clases: las tome en diciembre. Realmente agradezco al señor que me las dio porque, siendo sincero, sí que me tuvo una gran paciencia.
2. Los exámenes: acá, en el país, son tres: el visual, el teórico y el práctico, en ese orden. Unos días antes, a modo de chiste, me decía a mi mismo: al rato que sólo el visual paso; sin embargo, unos minutos antes de hacerlos, llegué a pensar que ni siquiera ese… es que me andaba picando el ojo. Pero pase, gracias a Dios. Acá entre nos, sospecho que el práctico me lo paso el evaluador debido a un “oso” que paso, y del cuál, él fue el protagonista. La cosa fue así: en la calle, antes de hacer la prueba, el tipo (uno de esos señores estresados por la vida), me pregunto que cuál era el carro donde me iba a examinar. Le dije que en el ROJO que estaba adelante. Vamos “pue”, me contesto él. Cuando íbamos caminando, se detuvo frente a un carro GRIS y me dijo, ábralo. Yo le contesté que no era ese, sino el ROJO que estaba más adelante. El se quedo en blanco por un instante y luego me dijo: “por eso, vaya a abrirlo. Este es el mío, yo otra cosa estoy viendo”. Yo me fui al carro mordiéndome los labios para no reírme frente a él. Al terminar ni me dijo si había pasado o no, sino que fue en recepción que me dieron la constancia de los exámenes aprobados. Fue divertido después de todo.
3.
Así que si ven en las calles un tipo ocasionando trabazones, tal vez sea yo…



