Hace varios días prometí a una amiga mostrarle fotos de mis perros. Sin embargo, se las seguiré debiendo ya que, en lugar de eso, les voy a presentar a Chazito Rodolfo: un perro callejero que vive por mi casa. No sé cuantos años tiene pero más o menos me hago una idea por los dientes un tanto descuidados...
Según me contó una amiga, quién viene hasta acá a darle comer, él vivía en colonia cercana pero, al parecer, el dueño se volvió loco y lo echo a la calle aduciendo que el perro estaba jugado por el diablo. El animal se quedo viviendo en la zona y un día se vino siguiendo a mi perros y se quedo a vivir por ahí.
En un principio pensé que era medio sordo, porque reaccionaba de forma muy lenta cuando venía un carro, pero descarté la idea al darme cuenta que escuchaba muy bien cuando le silbaban. También noté que, bajo el sol, se le ven los ojos azulados, cosa que creí natural; sin embargo, más tarde me fijé que andaba todo el día con cheles (lagañas) en los ojos. Entonces uní cabos y llegué a la conclusión que el perro se esta quedando ciego, cosa que me preocupa porque cualquier rato pasa un carro de esos acelerados y adiós Rodolfo.
El perro es bien cariñoso, un tanto enrrollón dígamos pero, quizás por eso mismo, mucha gente le da de comer y lo vienen a ver. De hecho, tiene varios nombres: Blacky, Chazam (o Chazito) y Rodolfo, como lo llamamos en mi casa.
Obviamente, no es de alguna raza definida, sin embargo ha demostrado ser bastante inteligente pues aprendió bien rápido a sentarse, a dar ambas patas y a echarse cuando se le pide. También ha demostrado tener un gran corazón: un día salí a darle de comer, en eso, se acerco una perrita, creo también callejera y según parecer ser, la novia. Él, al verla, se aparto de su comida y dejo que ella se la terminara, sentándose a la par mía. Por supuesto, yo mejor me fuí, ya ven que es pecado hacer de clavo...
Les dejo algunas fotos que le tomé cuando lo bañamos. Creo que la mojada le dio un poco de sueño.
Según me contó una amiga, quién viene hasta acá a darle comer, él vivía en colonia cercana pero, al parecer, el dueño se volvió loco y lo echo a la calle aduciendo que el perro estaba jugado por el diablo. El animal se quedo viviendo en la zona y un día se vino siguiendo a mi perros y se quedo a vivir por ahí.
En un principio pensé que era medio sordo, porque reaccionaba de forma muy lenta cuando venía un carro, pero descarté la idea al darme cuenta que escuchaba muy bien cuando le silbaban. También noté que, bajo el sol, se le ven los ojos azulados, cosa que creí natural; sin embargo, más tarde me fijé que andaba todo el día con cheles (lagañas) en los ojos. Entonces uní cabos y llegué a la conclusión que el perro se esta quedando ciego, cosa que me preocupa porque cualquier rato pasa un carro de esos acelerados y adiós Rodolfo.
El perro es bien cariñoso, un tanto enrrollón dígamos pero, quizás por eso mismo, mucha gente le da de comer y lo vienen a ver. De hecho, tiene varios nombres: Blacky, Chazam (o Chazito) y Rodolfo, como lo llamamos en mi casa.
Obviamente, no es de alguna raza definida, sin embargo ha demostrado ser bastante inteligente pues aprendió bien rápido a sentarse, a dar ambas patas y a echarse cuando se le pide. También ha demostrado tener un gran corazón: un día salí a darle de comer, en eso, se acerco una perrita, creo también callejera y según parecer ser, la novia. Él, al verla, se aparto de su comida y dejo que ella se la terminara, sentándose a la par mía. Por supuesto, yo mejor me fuí, ya ven que es pecado hacer de clavo...
Les dejo algunas fotos que le tomé cuando lo bañamos. Creo que la mojada le dio un poco de sueño.

