Desde hace muchos días, unos niños de una escuela cercana vienen hasta mi casa y provocan a los perros, haciéndolos ladrar. Hasta el momento habíamos prestado poca importancia al asunto, hasta la semana pasada cuando decidieron "asaltar" el buzón de correspondencia, sacando uno de los recibos y escribiendo sobre él una nota "amenazante".
Por si no alcanzan a leer, la nota dice "los mataremos".
Al día siguiente decidí ir a hablar con alguna profesora de la escuela. Casualmente me topé con la directora, quien me dijo que ya estaban "tratando la situación". Lo que realmente me preocupó fue lo que me dijo una maestra después: muchos de los niños vienen de entornos sumamente violentos, con padres ladrones o madres prostitutas, hermanos de pandilleros o vecinos distribuidores de drogas.
Quizás los padres desean un futuro mejor que el que ellos mismos tuvieron; sin embargo, es muy difícil que los niños no se vean influenciados por el medio en que viven. Y es que en esa edad ellos absorben con mayor facilidad y llegan a considerar ciertas situaciones con normales. Aparte, algo que siempre he criticado, es la insistencia de muchos noticieros en mostrar imágenes cada vez más crudas y que sus horarios de transmisión no limitan de manera alguna que pequeños vean, y sean víctimas colaterales, de la violencia que hoy por hoy aqueja al país.
Ayudar a una de estas criaturas no está tan lejos como pareciera, creánme.



