23 de noviembre de 2011

La novia (de cuando las paredes oyen)

Después de muchas horas pensativa frente al espejo, la mujer dijo con voz firme: "Estoy embarazada". Luego, con voz débil, con miedo, abrió de nuevo su labios para decir: "Antonio, estoy embarazada". Nunca imaginó que aquellas palabras serían su sentencia de muerte: en una casa tan grande como aquella siempre hay alguien escuchando.

****

A la mañana siguiente, el día de su boda, mientras se ponía su vestido blanco con flores, la mujer no había repetido las palabras que había dicho la tarde anterior frente al espejo, no se había encontrado en valor. Sin embargo, alguien más sí lo había tenido y pasaron por algunos oídos hasta llegar a uno de corazón orgulloso, pasaron a una mente fría y se deslizaron hasta unas manos sigilosas para convertirse en veneno vertido en una copa...

****

Aquella tarde nadie pisó el altar, nadie dijo un "sí, acepto". Nadie alzó ninguna copa. Las lágrimas que rodaron no eran de felicidad. Los trajes de fiesta se convirtieron en trajes fúnebres. Y el beso al final de una ceremonia, se convirtió en el del final de una vida sobre unos labios sin ella.

****

Días después colocaron el mausoleo sobre la tumba de la mujer. El esposo que nunca llegó a ser, quiso que se colocara una copia de la imagen de la mujer el día de la boda, la que jamás se llevó a cabo. Como epitafio se escribió simplemente: "Te amaré por siempre. Armando."

10 de noviembre de 2011

La novia

El Salvador es un país lleno de historias: algunas reales, otras no tanto; y muchas se encuentran en el límite o, incluso, son tan reales como imaginarias. Basta con visitar un cementerio como el de "Los Ilustres" para darse cuenta de ello. Y es que, si el mejor lugar para conocer el estado moral de un país es una cárcel, el mejor para conocer su historia es un cementerio como este. Es casi un resumen de la historia nacional ordenado en callejuelas y representado en nombres, tumbas y estilos: presidentes, familias muy poderosas y otras no tanto, y nombres conocidos.

Hay una de estas tumbas en particular que llama la atención por distintos motivos. Primero, la belleza del mausoleo: una mujer con vestido de novia de la época (los años 20's) con flores y cierta expresión de tristeza en el rostro.
Luego esta la historia de cómo murió, lo que de alguna forma nos hace ver de forma diferente a "la novia", como si cobrase vida, como dando un motivo a aquella tristeza, como pidiendo algo.

"La novia"
Dicha historia no esta del todo clara, pero todas las versiones concuerdan en lo siguiente: ella murió el día de su boda. Muchos especulan sobre la verdadera razón de su muerte. Lo que hace aún mas interesante la historia.

Al parecer las familias eran acomodadas, o al menos una de ellas. El día de la boda, antes o después de la misma, la mujer falleció. Las versiones más románticas hablan de infarto; las no tanto, de envenenamiento. Por ahí mencionan algo que pudo haber influenciado en gran manera en la muerte de la mujer: un embarazo, y junto con esto se escucha "aborto" o "muerte en el parto".

Voy a contarles algo concreto con respecto a la historia, allá ustedes si me quieren creer. Conozco a una persona que tiene acceso a los registros de las personas enterradas en "Los Ilustres". Estos registros incluyen los resultados de las autopsias. Esta persona me contó que, como muchos, hallaba interesante la historia y fue a revisar dichos registros. Encontró dos cosas interesantes: la primera es que la mujer murió desangrada, la segunda fue que dicho desangramiento tuvo su origen en un legrado con sospecha de aborto.
No creo que con esto se esclarezca la historia, por el contrario. Se abre un basto mundo de personajes, situaciones y motivos, sobre todo tomando en cuenta aquella sociedad conservadora de los años 20's.

Muchos dicen que "La novia" sale ciertas noches en busca de su amado, pero me gusta pensar que, si lo hace, en realidad sólo busca a quien contarle lo que realmente sucedió... o quizás ni ella misma lo sabe...




31 de octubre de 2011

Sé que a muchos les parecerá raro, pero a mi me encanta madrugar: abrir los ojos a las meras 5 de la mañana, que esté todo oscuro y poco a poco disfrutar el amanecer, la claridad que entra por la ventana. Cada día me levanto con ganas de comerme el mundo, independientemente de lo que tenga que hacer, pues he comprobado que la vida se enfrenta mejor con una sonrisa. Los días no pueden ser perfectos y puede ser que suceda algo que nos cambie el ánimo, pero igual, es mejor que las dificultades nos encuentren optimistas.
Me da entre tristeza y cólera aquellas personas que de la nada explotan, y peor aún si lo hacen durante las primeras horas del día. Es como si se despertaran pensando a quién amargarle el día. Recuerdo un tipo que, literalmente, me "echó el carro" a buenas 6 de la mañana de un jueves por una confusión. Claro, aquel día lo terminé tranquilo; él, no sé...
Quizás hablar de levantarse feliz me sea fácil, pues hay una personita en mi vida que se encarga de ello. Pero creo que ella es un regalo de Dios, así como todos los días que todos recibimos. Es decir, hay motivos para sonreír... ¡sonrían!

28 de octubre de 2011

Twbirthday 3

Un día como hoy, de hace 3 años, abrí mi cuenta de Twitter. Recuerdo que aquella tarde no tenía nada qué hacer y, por curiosidad, abrí la cuenta. Como muchos, pasé algún tiempo tratando de entender. Lo bueno fue que me encontré con gente que ya conocía por sus blogs (como Queith) o incluso en persona (como Snipe). Luego de 3 años, 31 mil tweets y 310 seguidos (presencia de muchos 3, no?), debo decir que Twitter ha tenido gran influencia en muchos cambios y acontecimientos importantes en mi vida (quienes me conocen ya sabrán a qué me refiero).
Pues bien, quizás ya no escriba con la misma frecuencia de hace algunos meses, pero persevero y hoy estoy de manteles largos. Salud!

12 de octubre de 2011

Tu recuerdo

El salir del sol, cuando amanece, hace que tu recuerdo sea más intenso, como si salieras en mi mente con el sol mismo asomándose en el cielo.

Temprano suenan ciertas canciones y tu recuerdo se viene con más fuerza, casi te trae a mi lado y pone tu mano entre las mías.

Más tarde, el sólo olor del café acentúa cualquier recuerdo tuyo: vienen a mi mente agradables conversaciones, tardes cálidas, risas, sorbos, miradas y suspiros.

Por la tarde llueve, entonces tu recuerdo aumenta, pues cada gota trae un "te quiero" y al caer al suelo se unen en pequeñas lagunas y grandes "te quiero".

Pero se detiene la lluvia y el Cielo nos regala un arco iris que trae a mi mente, con mayor fuerza, los colores que traes a mi vida.

Y al final, en el frío de la noche, bajo cielos despejados adornados de estrellas y una blanca luna, tu recuerdo se hace más intenso por si sólo y no puedo dejar de pensar en tu sonrisa, esa de la cual me enamoré.
Y sí, también me recordó a vos.

7 de octubre de 2011

Abandono animal

Abandonar, desamparar, desentenderse. La gente puede ser muy cruel. 
Ayer, mientras llovía fuertísimo, pasé a una gasolinera y me encontré con dos perritos algo mojados. Primero pensé que andaban con alguien, pero luego se fueron a "echar" por ahí, en un lugar seco y viendo si encontraban algo que comer. En este caso que comento y en las muy pocas ocasiones en que he ayudado a un perrito, he podido identificar muchos aspectos en común que, curiosamente, contrastan con los de una persona en situaciones similares:
1. Al acercarse a un perrito herido éste no reacciona de forma violenta normalmente. Se dejan alimentar y curar, saben que la persona que se les acerca no tiene malas intenciones. Son pocos los casos en que reaccionan de forma violenta y es, por lo general, producto de malas experiencias, casi como mecanismo de defensa.
2. Su hambre no les hace reaccionar de forma violenta, simplemente se acercan a las personas en busca de su ayuda.
3. Existe una clara tendencia al gregarismo. Lo he visto en muchas partes: perros callejeros caminando en manada, sin actuar de forma violenta, conviviendo de forma tranquila con otros seres.

He escuchado que originalmente los animales no temían a los seres humanos. Prueba de ello es que algunos que han vivido relativamente alejados, como cierta especie de pinguinos, no temen a las personas.
La fidelidad de los perros no deja de sorprenderme. Son de los animales más fáciles de envenenar. Recuerdo a Rodolfo que fue envenenado por una persona que siempre lo agredió físicamente y que, una mañana, le dio de comer y él confío en ella, sin saber qué le estaba dando en realidad.
Es por esta misma confianza que los animales sufren mucho el abandono por parte de sus dueños. Y, por esta misma, son capaces de olvidar cualquier maltrato.
Mucho he hablado en este blog y en otros lados de la necesidad que existe en nuestro país de una cultura de ayuda a los animales. Si ya no quieren a su mascota, piensen muy bien en el motivo e intenten buscar una solución con la que sufra lo menos posible. Jamás la abandonen en la calle o la vayan a "ir a perder". Se deben buscar soluciones que respeten la dignidad de los animales, son seres que sienten, nos abandones a ninguno.

4 de octubre de 2011

Lo que esconde un beso

Confieso que los besos que te doy no son de mi autoría única y exclusiva. Tampoco lo son mis miradas, ni mis abrazos, ni las canciones que te dedico. No, comparto el crédito (en especial de mis besos) con la lluvia que cae suave y nostálgica, con la luna coqueta en el cielo y los atardeceres anaranjados y puntuales.

Pero, además, están los poetas. ¿Qué haría yo sin Neruda, sin Benedetti o sin Espino? ¿Cómo no pensar en tenerte entre mis brazos en una noche estrellada? O, decíme, ¿existe otra forma de definir la alegría que no sea pensando en tu sonrisa? Y no olvidemos los sueños nuevos, cuando se ha pasado tanto tiempo sin soñar, a la espera de un lucero.


Por eso, detrás de cada beso está

     el recuerdo de un poeta que amó, las gotas de lluvia incontables que rebelan un "te quiero" cada una al caer, una luna clavada alta entre millones de estrellas y un río travieso corriendo entre piedras.

     una canción que transporta al cielo, nubes caprichosas y coquetas, y sueños tangibles y vos en cada uno de ellos, como un elemento común, la inspiración misma.

     la belleza toda del mundo y, como no puede ser de otra forma, el amor.

16 de septiembre de 2011

Soñar es poder

Dice un dicho popular "Querer es poder", lo cuál es cierto. A diario vemos o escuchamos sobre personas que con poco o muy poco logran salir adelante. Quizás UD que me lee sea uno de ellos.
Hace poco vi "The Pursuit of Happyness" y me puse a pensar en todas esas personas que, a base de trabajo, alcanzan sus sueños; es decir, no solamente 'quieren' las cosas, las han soñado previamente y luchan por alcanzarlas.
No todas las personas que alcanzan sus metas han vivido por años con la idea en la cabeza, quizás existió un pensamiento primitivo, algún recuerdo que poco a poco fue evolucionando. En mi caso, siempre supe que quería ser un profesional, pero en un principio no sabía qué tipo de profesional. Fue una idea que maduró en el transcurso de los años, incluso hubieron cambios de dirección.
Para mí es importante el 'querer' las cosas, eso permite el logro de los objetivos personales; pero sólo las personas que han soñado algo lograran objetivos aún más difíciles, casi imposibles, ¡porque en los sueños todo puede suceder!
Pero no nos quedemos en lo fantástico: piensen en sus vidas, en lo que querían ser hace unos 8 años. Ahora bien, al ver sus vidas actuales, ¿distan mucho de aquello que imaginaron hace tantos años? Sí es así, ¿cuáles fueron las razones de la desviación? 
Sé que los cambios de la vida son bruscos y obligan a desviaciones drásticas en muchas ocasiones, pero eso no implica que sea válido dejar de pelear en la vida.
Por ejemplo, a muchos les pareció gracioso el comentario de uno de los miembros de la Selección de fútbol playa de mi país al hacer referencia que llegarían hasta el final del último Mundial. Sin embargo lo lograron, hicieron el campeonato completo y quedaron entre las mejores 4 del mundo. A eso me refiero con que soñar es poder.

7 de septiembre de 2011

Mi derecho a exigir

No me considero un cliente estricto o exigente, simplemente me gusta recibir lo que se me ha prometido. Cuando esto no sucede, me considero con la obligación de "tomar acción", no quedarme callado.
Tomando lo anterior en cuenta, procedo a relatares lo que sucedió el viernes por la noche:
7:50 pm - Ya que estaba jugando la Selección decidimos con mi familia pedir una pizza.
8: 20 pm - Había pasado media hora, de acuerdo a las políticas de la empresa, recibiríamos nuestra orden gratis.
8:30 - Aún no llegaba nuestra orden. Salimos a la calle a esperar, luego hablamos. De acuerdo a la operadora, el repartidor estaba ya estaba en la zona.
8:50 pm - De nuevo hablamos, supuestamente el repartidor se había perdido; pronto llegaría, nos prometieron.
9:00 pm - De improviso tocó hacer cena, ya no esperaríamos nada más.
9:50 pm - Tocan a la puerta, es el repartidor. No fui de la opinión de recibir el pedido, pero salieron con que pobrecito el muchacho, vino hasta acá... Por cierto, él justifico que le acababan de dar el pedido. Curioso si hace una hora nos habían dicho que él "ya estaba en la zona". Dieron una orden adicional de "palitroques" por la tardanza.

Uno puede tocar varios puntos acá que ocasionan la insatisfacción del cliente: Tardanza en el servicio, mala información, contradicciones entre los empleados... Pero lo que importa es saber que como clientes tenemos obligaciones y derechos. Si cumplimos las primeras podemos exigir las segundas. El problema es que no exigimos.
Creo que del mal servicio de muchas empresas, la culpa la tenemos nosotros por permitir que sean así.
Sí fuéramos un poco mas exigentes y prefiriéramos a las empresa que prestan un mejor servicio, seguro estas tendrían que acomodarse a esta exigencia. Para el caso que les comento: considero que estaba en la libertad de no recibir el producto, pero alguien en mi casa lo hizo, permitiendo que nuestros derechos fueran atropellados.
Quizás parezca que estoy haciendo berrinche por algo tan insignificante, pero es de ponerse a pensar cuántas veces caemos en esto. No es poco, créanme.

31 de agosto de 2011

En el supermercado bloguero

Ya no leo blogs como lo hacía hace dos años. Cuando hay tiempo me asomo por alguno u otro, pero no comento a menos que en serio sea un tema que me llame la atención y que considere que mi opinión ayude en algo. Sin embargo, me creo con el conocimiento suficiente de la blogosfera nacional como para compararla a un enorme supermercado, donde uno puede encontrar cada cosa, como si cada blog pueda ser un pasillo o un producto específico. La calidad en los mismos es variable.
Imaginen que entran a uno de estos supermercados llenos de variedad y saben muy bien lo que buscan. Primero quieren algo que les haga reflexionar sobre distintos aspectos de las realidad social. Detalles que damos por sentado, pero para los que hay que profundizar más. Sé exactamente que blog visitar.
Luego, sucede que deciden adquirir un mismo tipo de producto, pero de diferentes marcas y/ presentaciones. La calidad, eso sí, debe ser buena. No lo recomiendo por estar yo ahí, sino por las personas que están ahí. Un blog de distintas perspectivas, con un mismo objetivo.
De pronto se les antoja algo cotidiano pero bien hecho. Y es un blog lleno de colores, con el que puedan identificarse.
En eso, recuerdan lo último que habían pensado para su lista, cuando de pronto algo los detiene, "accidentalmente" ven ese blog que necesitan, uno que habla de cosas de la vida, recuerdos pasados y presentes (los recuerdos presentes son una gran cosa). Y se dan una pasadita por este enorme pasillo.
Ahora sí, buscan eso último que entraron a buscar pero no por ser lo ultimo es menos importante. Algo que los haga soñar y no querer despertar, con una sonrisa hacia el futuro. Sí, es ese blog que no necesito linkear pero por el que les recomiendo darse más de una vuelta...

30 de agosto de 2011

Soy la imaginacion de alguien

Soy la imaginación de alguien. Un día un hombre hizo algunos trazos de un rostro sobre una servilleta mientras almorzaba y eso se convirtió en mi cara. Otro día, una mujer embarazada, pensaba en como llamaría a su hijo, desechó algunos nombres y uno de ellos se convirtieron en el mío. Llegué al mundo sin llegar, existí de una forma inexistente.
Un niño de una caricatura jugaba al fútbol y eso convirtió en mi infancia. Crecí con pelotas que no rodaban pero con las que se podía marcar un gol desde cualquier lugar del planeta.
Años más tarde un joven salía a recorrer el mundo, pensando en diversos caminos, tomó uno y descartó el resto. Uno de ellos fue el mío, y con él forjé mi vida, cantando en silencio, tocando guitarras sin cuerdas para los corazones sordos sin latidos.
Hombres frustrados tiraron al olvido una vida de sueños… sueños que hice míos, que construí en el aire, de la nada: construí una casa sin paredes y la habité sin estar nunca en ella. De esa forma dejé los caminos y guardé mi guitarra.
Sin embargo, descubrí que las personas poco a poco habían dejado de usar su imaginación y mi existencia corría peligro. Sentía que cada día me desvanecía o desparecía incluso por pequeños periodos de tiempo. Sentí que esos sueños de nadie que tenía guardados bajo la almohada se iban esfumando poco a poco. El aire se volvió grueso, algo casi sólido…
Fue entonces que decidí buscar de nuevo mi guitarra sin cuerdas y recordar aquellas canciones mudas. De nuevo canté por los caminos, haciendo latir los corazones ausentes de los pechos. Pero yo estaba condenado a la muerte… sin siquiera haber existido: nadie quería ya imaginar, correr el riesgo, soñar.
Regresé a mi casa ausente, como un condenado a muerte. Pasé horas de desvelo, sufriendo mis últimas horas alegres. Me sumergí, en un estado de depresión. De haber tenido un corazón real, éste se habría detenido en cualquier momento. Fue entonces que sucedió, que alguien en algún lugar pensó en un ser alimentando la imaginación del Mundo y de inmediato descartó la idea, para que yo pudiera hacerla mía. Imaginé entonces un hombre que recorrería los caminos escuchando a quienes, con una guitarra sin cuerdas en mano, cantarían en silencio para corazones sordos sin latidos, alimentando de esa forma su propia imaginación, para que yo pudiera seguir existiendo sin existir…

25 de agosto de 2011

¿Tenés Facebook? No

No tengo cuenta en Facebook. Tenía pero la cerré en septiembre del año pasado, luego de más de 3 años de tenerla. 
Fui de las primeras personas en el país en tener cuenta, pues me invitaron desde México, y recuerdo como fue su evolución, siempre conservando cierto estilo simple. Me gustaba "tener Facebook", lo consideraba un complemento a las amistades actuales o una continuación de amistades antiguas. Desgraciadamente, poco a poco se fue llenando, saturando. Aplicaciones sin utilidad o beneficio, pérdidas de tiempo, problemas, malos entendidos... no los sufrí mucho, pero tampoco me gustaba verlo. Y con eso comencé a pensar y valorar el tener una cuenta...
Por otro lado, escuché rumores que hablaban que la principal fuente financiera de la red era un conocido ultraderechista, no sé qué tan cierto sea eso, no importa. Lo que puedo asegurar es que mis razones para cerrar la cuenta tenían sus orígenes en las políticas. Nunca sentí segura mi información, a pesar de tener activas las opciones adecuadas para ello. Hice pruebas y siempre, de alguna forma, estaba expuesto. Pero hubo algo más, algo que aún ahora se mantiene y me sigue dando asco y cierto sentimiento de impotencia: la existencia de pornografía infantil en la red. Esto existe en otras redes, pero las políticas de Facebook no ayudan a erradicarlo. Están las denuncias, la presión de los denunciantes y de grupos, pero nada. Incluso sé de casos de personas en España a quienes les cerraron sus cuentas por presionar demasiado. Un asco.
No estoy armando ningún complot. Tampoco Facebook dejará de ser menos por la falta de mi cuenta que, lo confieso, me ha tocado reabrir muy brevemente en un par de ocasiones para rescatar información.
Sé que muchas personas son felices en esa red, incluso he conocido gente que "amarró por Facebook", y me alegro por ellos. Para mi fue difícil decirle adiós a tanta gente, amigos, conocidos y desconocidos. Simplemente trato de vivir acorde a mis pensamientos. De cualquier forma, ya saben donde encontrarme.

23 de agosto de 2011

El corazón


Después de mucho pensarlo decidí deshacerme de mi corazón. Había pasado por muchas situaciones dolorosas últimamente: tropiezos, golpes y traiciones. Lo mejor era buscar uno nuevo o simplemente vender el actual.
Hay un pequeño mercado a unas cuadras de aquí donde se pueden hacer ese tipo de cosas. La gente llega ahí y ofrece lo que tenga, buscando algo mejor para ellos o, simplemente, vender para cambiar de vida. Era común, por ejemplo, que llegara alguien a ofrecer algunos dedos, aunque no le ofrecían gran cosa por ellos. También llegan con cierta frecuencia personas a vender su cerebro exigiendo, eso sí, que se le pagara por anticipado. Luego les era fácil ingresar al mundo de la política.
Así que una mañana me dirigí al pequeño mercado. Aún no tenía muy claro si venderlo por algunas monedas o simplemente cambiarlo por alguno en mejores condiciones. Sin embargo, fue inútil: pasé casi tres horas preguntando en todos los puestos y no tenían nada que me interesara. Me ofrecían muy poco, a mi forma de ver, por mi corazón y si querían cambiarlo, sólo tenían corazones en muy mal estado, quizás de algunos chicos emo.
Finalmente decidí dejar el mercado y probar suerte otro día; sin embargo, un hombre me llamó desde un pequeño local frente a la salida. Era un tipo, evidentemente, acabado por la vida. Usaba muletas por la falta de su pierna izquierda, un ojo de vidrio y una media barba. Escuché que quieres deshacerte de tu corazón, me preguntó. Le expliqué que aún no sabía qué hacer con él, que me vendría bien el dinero pero que un corazón en mejores condiciones sería atractivo para mí.
Mire, me dijo el hombre, yo no tengo dinero y los corazones se me han acabado, pero puedo ofrecerle algo que le podría gustar. En un primer momento pensé que me ofrecería un cerebro, pero pronto saco una caja preciosa que contrastaba con las ruinas en las que se encontraba el local. Al abrir la caja pude ver un aparato muy parecido a un reloj con todas sus agujas en movimiento, a excepción de una cuarta. El aparato quedaba perfecto en mi pecho.
El hombre me dijo que aquello era un sustituto de un corazón pero mejor, pues no permitía la entrada de sentimientos. Sin dudarlo hice trato con el hombre de la muleta.*
Aquella tarde salí de aquel local contento, sólo que no sabía que lo estaba. Veía la vida como antes, sólo que en matices grises.
Regresé a mi casa, a mi trabajo, a mi vida. Pero la vida tiene algo de maldad para cada uno de los que la viven: ojos negros como la noche, piel blanca como la luna y estrellas en cada palabra. Se llamaba Cynthia y era a la única persona a la que podía ver totalmente a colores.
La conocí en una cafetería cierta mañana, apenas unas semanas después de haberme deshecho de mí corazón. Claro, no sentía nada por ella, pero quería hacerlo: sonreír con ella mientras servía el café o entender esas canciones que tarareaba mientras se dirigía de un lado a otro de la cafetería atendiendo a los clientes. Tenía un olor a vainilla y le gustaba usar vestidos de colores alegres.
Pasé muchos años visitando la cafetería para verla, queriendo sentir algo por ella. No tenía sentimientos que me motivasen a hablar con ella más de lo requerido. Pero el tiempo pasa y no lo hace en vano: una noche fatídica, mientras cenaba, escuché que ella iba a casarse. Como era obvio, no sintió nada pues el aparato en su pecho seguía funcionando a la perfección. Pero algo me movió a dejar su comida y dirigirse hacia el pequeño mercado donde años atrás intercambié mi corazón. Ahí, frente a una de las salidas del mercado, aún estaba el local donde un hombre, con muletas y un ojo de vidrio, me había colocado en el pecho el aparato nefasto parecido a un reloj.
El lugar estaba abandono y parecía que había estado así por años. Me quedé sentado en la cuneta como esperando una respuesta, hasta que una anciana se acercó y se sentó a mi lado. Yo lo recuerdo, me dijo.
“Usted vino hace algunos años a cambiar su corazón, ¿verdad? Veo que el aparato que le pusieron ha funcionado perfectamente, su cara no ha envejecido mucho”, continuó la mujer. Curiosamente, algo en ella me inspiraba confianza y le conté lo que me había sucedido. Ella escuchó con atención sin mostrar sorpresa alguna. Cuando terminé, le mujer me dijo:
“El hombre al que usted le intercambió su corazón se fue de aquí meses después, quizás años. Antes de irme me entregó la llave de este local y me dijo que usted regresaría. Quítese la camisa, por favor”. Yo obedecí sin pensar mucho. Ella continuó, señalando el aparato de mi pecho: “Las primeras tres agujas controlan las dimensiones del espacio, pero la aguja sin movimiento es el tiempo. Con ella usted podrá viajar en el tiempo, a cambio de un sacrificio no voluntario. Usted ya imagina lo que tiene que hacer, yo ya cumplí. Lo que quiere sentir sólo podrá hacerlo con su corazón original, pero le advierto: pasará años tratando de recordarla”. Me entregó la llave del local y luego se fue.
Entré decido al local, con el dedo sobre la aguja inmóvil, dispuesto a dejarlo todo. Segundos después luces blancas salieron del viejo local y, luego, el silencio completo.
Así me senté a esperar, consciente del sacrificio que tendría que pagar; a esperar por un hombre que, después de mucho pensarlo, decidiría deshacerse de su corazón. Así me senté a esperar, acompañado únicamente por un ojo de vidrio y un par de muletas.
----------------------------------------------------------------


Esta es una idea que tiene sus días. La dinámica consistía en iniciar un cuento y enviarlo a otros blogueros para que idearan un final. Además de mí, 3 blogueros más escribieron un final, los cuales inician desde el asterisco (*).
Por el momento han publicado KR, con Perderlo todo para ganar, y Walter, con Corazón original (Parte I).

18 de agosto de 2011

La chalateca

Me pasó por la cabeza que ya no me quería el día en que me echó de la casa. En realidad no sé si me echó,  simplemente encontré la puerta de la casa con otra cerradura y algunas de mis cosas en una caja. Aquel día decidí subir por el techo y entrar por la puerta del patio. Esa noche ella llegó muy tarde y no pude hablar con ella para preguntarle la razón del cambio de cerradura, pero asumí que había olvidado avisarme y darme copia de la llave.
Al día siguiente encontré una nueva cerradura y al querer entrar por la puerta del patio la encontré con tranca. Me quedé esperándola, sentado en el carro; sin embargo, como no regresaba, decidí irme a la casa de un amigo cercano.
Regresé nuevamente al siguiente día. Esta vez pude entrar por la puerta del patio. Encontré dentro de la casa una camisa casual que, asumo, me había comprado. Era usada y tenía labial en el cuello, además de un fuerte olor a Pino Silvestre. Lo que me pareció raro fue un recibo de una farmacia donde habían comprado preservativos el día anterior. Seguramente hubo alguna confusión. Lavé la camisa y resultó ser un par de tallas más grande de las que yo uso.
Me quedé dormido y, al despertar, no encontré las llaves del carro. Tampoco estaban ni ella ni la camisa que había dejado secando detrás de la refrigeradora. Me tocó irme en bus.
Al salir del trabajo esa misma tarde, en lugar de irme directamente a la casa, decidí pasar por su oficina. Me dijeron que se ya se había ido y me preguntaron si el precio al que estaba vendiendo mi carro era negociable. Aparentemente mi carro estaba en venta y yo no lo sabía.
Comencé a atar cabos: sí me había comprado una camisa usada y estaba vendiendo mi carro, además de tener tres meses sin hablarme, la única explicación era que teníamos problemas económicos y, en su buen corazón, no había querido decirme nada. Decidí entonces preparar todos los documentos no sólo para que pudiera vender mi carro con total libertad, sino que también pasé la casa a su nombre. Vendí mis corbatas en los buses, y así le dejé todos los documentos y algo de dinero.
De eso han pasado ya tres meses. Vendió mi carro, la casa y algunas otras cosas más que eran mías. Un día simplemente encontré el resto de mis cosas en la entrada de la que solía ser nuestro hogar. Me fui entonces a vivir a casa de un amigo.
Ella, en su tristeza, no me dio ninguna explicación. Asumo que su corazón tan lindo necesitaba descanso después de tantas penas, pues por el Facebook me enteré que se había ido a Las Bahamas con un hombre que, según recuerdo, me lo presentó como su primo el día de nuestra boda. La familia siempre apoya en momentos difíciles como aquel que pasamos.

13 de agosto de 2011

Ódiame

Quiero pedirte que me odies.
Que no soportés el sólo recuerdo de mi nombre, de mis palabras, de lo que nunca dije o alcancé a decir.
Que sintás asco de aquella canción que escuchamos la noche en que sólo fuimos vos y yo.
Que borrés de tu recuerdo el final de aquella película en el que el bueno acaba junto con la chica y son felices.

Quiero dejar de existir para vos.
Ser sólo un recuerdo de esos que es preferible olvidar.
Borrá mi número de teléfono y la memoria de aquellas llamadas largas.
Tirá a la basura mis cartas o que ardan en el fuego.

Ódiame, mírame con desprecio.
No volvás a dirigirme la palabra  ni a leer otro poema de Neruda.
Que la Luna sea sólo un satélite de nuevo y las gotas de Lluvia, agua que cae del cielo.
Y el Mar... nada más eso, mar.

Ódiame, olvídate de mi, hazme ese último favor.
Sácame de tu vida porque yo, amor, no puedo.

11 de agosto de 2011

¿Por qué leemos?

Fui el primero de mi clase en comenzar a leer, desde entonces le he sentido buen gusto. Aún recuerdo el primer libro que leí, "El mono imitamonos". De vez en cuando me lo encuentro al ordenar mis cosas.
Conforme pasaron los años seguí leyendo bastante, incluso hubo una época que cada vienes iba a la biblioteca del colegio y prestaba un libro. Eran libros de todo tipo, como "El bandido Saltodemata" o Heidi. A los doce años leí los mejores libros de toda mi vida, los cuales han tenido una repercusión tan profunda, en especial porque dos de ellos no eran para mi edad.
El primero, "El Principito". Lo leí en unos tres días, pero ha dejado huella en como voy viendo/ descubriendo el mundo. El otro, y fue el primero que leí del Gabo, "El coronel no tiene quien le escriba". Por aquellos días no era muy aficionado a las matemáticas, eran un dolor de cabeza. Fue entonces que encontré "El hombre que calculaba". Jamás me imaginé como cambiaría mi vida, sobre todo tomando en cuenta que ya casi soy ingeniero con cartón.
Gracias a un tío he logrado leer todo tipo de libros desde aquellos años, como por ejemplo: Hijos de nuestro barrio, La historia interminable, Del amor y otros demonios, Los versos satánicos... No puedo dejar de mencionar El cuarteto de Alejandría y un libro que me abrió la mente,  El mundo de Sofía.
Conforme fui avanzando en la U, por desgracia, fui perdiendo el hábito. De esos tiempo recuerdo Eva Luna, El diario del Che en Bolivia y Memorias de una Geisha.
Ahora estoy intentado retomar el hábito con un librito de narraciones de Borges. Aún tengo una deuda pendiente con la literatura nacional. En la lista de espera esta Un día en la vida.
Pero, al recordar todos estos años de lecturas, casi 20, me pregunto la razón que nos lleva a tomar un libro y, sin importar la velocidad, leerlo página a página. ¿Cómo logramos meternos en ese mundo (o mundos) y recrearlos en cada hoja leída? 
Algo nos atrae a un libro, en definitiva, quizá alguna recomendación, el titulo, el autor o incluso la tapa del mismo. Pero algo nos mueve a seguir leyendo, a sonreír cada vez que abrimos el libro y nos sumergimos en él. O a veces ni siquiera es una sonrisa... hay sufrimiento, dolor... toda una gama de sentimientos. 
¿Qué sera? ¿Me lo pueden ustedes decir?

9 de agosto de 2011

¿Por qué escribimos?

Comencé a escribir  algunas tonteras cuando tenía unos trece años, mi primer cuento lo terminé a los 18, este blog lo abrí hace casi cuatro años... llevo algún tiempo en este oficio, pero he comenzado a preguntarme qué me mueve a hacerlo, o mejor, qué nos mueve, porque somos muchos quienes nos dedicamos a ello.
Quitando la calidad de mi descuidada redacción, debo decir que me siento cómodo haciendo esto. Lo triste es cuando, por un motivo u otro, no lo puedo hacer. Se siente algo en el interior, algo que desea salir, convertirse letras, palabras, oraciones... Sospecho que ha de ser lo mismo que siente un pintor sin un lienzo.
Y el poder que tienen estas cosas es increíble. Tengo un par de cosas, ya terminadas, que no me atrevo a publicar. Llevan así más de un año. Una es una párrafo y la otra apenas una oración. Pero su peso no radica en su tamaño, sino en lo que que representan, en la fuerza que guardan. Cabe mencionar que las dos están dedicadas/ inspiradas en la misma persona.
Conozco gente que escribe para ser leídos, una cuestión en apariencia lógica. Pero, ¿qué sucede si nadie los lee? Simple, dejan de escribir. Al estar pendientes de sí otras personas nos leen, el oficio pierde su gracia, ya no escribimos para satisfacernos, sino para satisfacer a los demás.
Detonantes para escribir hay muchos y dependen de cada quien: en mi caso una mirada basta. Pero también sucede que ciertas cosas nos dejan en blanco: recuerdo hace un año, cuando murió mi abuelito, pasé algún tiempo sin escribir, y no es que no pudiera hacerlo, simplemente era demasiado.
Leí en algún lado que lo que nos motiva a escribir son los daimons, nuestros demonios: "Cuando vuestro daimon lleve el timón, no tratéis de pensar conscientemente. Id a la deriva, esperad y obedeced".Quizás por eso, cuando algo nos inspira, debemos escribirlo en el momento, aunque sea en una servilleta, para que no se pierda para siempre en el olvido eso que quiere salir a la luz. Sí, por lo visto los daimons son caprichosos y algo resentidos.
No sé en realidad qué motiva a escribir, hay tantas cosas, lo único que puedo aconsejarles es que cuando les asalte la inspiración, aprovechen para escribir sin pensar en los demás. Si luego no lo quieren mostrar a nadie, es decisión propia. Lo importante es que no dejen morir sus ideas.

7 de agosto de 2011

Olivia

Como todo el mundo, tengo secretos. Sin embargo, hay ciertas partes de mi vida que no conocen más de cuatro personas. Son cosas que ahora veo con otros ojos y ya me siento en la libertad de contarles por la necesidad de abrirme un poquito más.

Pues bien, desde pequeño siempre he sido muy callado y tranquilo, hasta el bachillerato cuando conocí a Olivia, un alma totalmente diferente a la mia: era alegre, le encantaba bailar y cantar a todo pulmón. Tenía un corazón rebelde, además de una gran habilidad para el dibujo. Era delgadita, de nariz fina y ojos redondos y curiosos. Cuando estábamos por iniciar la universidad, y contra todo pronóstico y consejo, ella eligió estudiar ingeniería industrial. Eso, cuando le conté que yo estudiaría ingeniería en Sistemas... Sí, estudié mi primer año en Sistemas y luego me pasé a Industrial, pero ese es un secreto que ya muchas personas conocen. 

Pero bueno... el primer ciclo nos fue bien, sin mucho esfuerzo pasamos todas las materias. En el segundo ciclo constantemente me tocaba ir a casa de Olivia a estudiar; pasábamos horas enteras hablando tonteras y luego, unos minutos de estudio. Nuestra amistad se hizo muy estrecha durante ese tiempo. Lo interesante sucedió cuando, en un proyecto de una materia humanística, nos enviaron a un municipio de Cuscatlán y, quiso el destino, que ese día se estuvieran celebrando bodas colectivas de parte de la Alcaldía. Sólo eran necesarios los documentos de identidad de la pareja y un testigo. Nos enteramos que, por la tarde, el señor Alcalde invitaría a los recién casados a un almuerzo. Con Olivia sólo nos quedamos viendo y, sin mediar palabra, decidimos casarnos ese día para ser invitados al almuerzo del señor alcalde. Teníamos todo, incluso al testigo: Miguelito, un amigo que hicimos en el primer ciclo y que siempre nos seguía la corriente.
En fin, nos casamos y la gente se nos quedaba viendo, extrañados, y mas de alguno miraba con atención a Olivia, quizás pensando que ella y yo eramos tres.

En los días siguientes nuestra relación se hizo cada vez más profunda, a tal punto que su padre, un militar de la vieja línea, decidió enviar a Olivia a Estados Unidos. El viejo sabía muy bien de mi pensamiento de izquierda y jamás simpaticé con él por ello. 
Como la madre de Olivia era norteamericana, no fue muy difícil conseguir todos los papeles para su viaje en apenas un par de semanas. Sin embargo, a nosotros nos tocó correr con el proceso de anulación del matrimonio. Fue ahí donde entró la cuarta persona en conocer sobre el asunto de la boda: Lorena, una vecina de Olivia que trabajaba en el Registro y a quien solíamos frecuentar para hablar de fútbol.

Olivia se fue y a las pocas semanas me escribió para contarme una noticia que, aunque propio de ella, me dejó en blanco: había conocido a alguien y había decido casarse "formalmente". No fue fácil para mi digerir la noticia y tomé la decisión de olvidarme por completo de ella. Un par de correos sin contestar y Olivia entendió el mensaje.

Pasaron desde entonces unos seis años, hasta hace unos meses que recibí un correo de Olivia. Tantos años no pasan en vano y no dude en contestarle. Hemos mantenido desde entonces una buena comunicación, escribiéndonos una vez al mes. Su esposo es un peruano que se dedica a conducir camiones. Olivia, por su parte, trabaja en una oficina de diseño de interiores, además de cuidar a sus dos hijos. No tiene pensado regresar al país, hay demasiados recuerdos aún frescos. Sin embargo, me ha prometido que vendrá el día en que yo me case... de nuevo. Incluso dice que traerá a sus hijos: Alejandro, el menor, un pequeño con habilidades para el dibujo con apenas dos años; y el mayor, un niño de seis años muy callado y que lleva mi nombre.

31 de julio de 2011

Lo que aprendés después del adiós

Siempre trato de aprender algo, aunque sea una cosa, de las personas; eso me ayuda a descubrir que no hay nadie completamente malo. En poquísimas ocasiones me ha pasado que aprendo o descubro algo después que el tiempo ha pasado y ya no puedo estar al lado de alguien. Eso me pasó con mi abuelito. Hoy, hace exactamente un año, falleció.
El tiempo ha sido bondadoso y no ha permitido que borremos su memoria, al contrario. Lo recuerdo jovial, con bromitas inocentes. En este año he deambulado por su casa en diferentes ocasiones, sin encontrar un sólo libro de su propiedad. He aprendido que los libros o los estudios no dan la felicidad, sino que hay que encontrar algo que nos guste y hacerlo bien. No digo que no hay que prepararse, sino que no debemos fundamentar nuestra felicidad en lo que sabemos.
¿Saben algo? Fui la última persona que llevó a mi abuelo a una iglesia. Fue el día del padre del año pasado, algunos días después su salud comenzó a decaer. Recuerdo que llegué 10 minutos después de la hora pactada, y él ya llevaba un buen rato esperándome. Era curioso como, a pesar de no tener nada qué hacer, se levantaba siempre a las 5 a.m. Ahora lo veo como un corredor listo para una competencia en la línea de salida: simplemente no se aguanta por salir.
Mi abuelito pasó una semana en el hospital luchando por su vida. Lo hizo siempre, desde pequeño; y lo siguió haciendo hasta el último día. Una semana, a su edad. Una semana, con un cuadro complicadisímo. Exactamente una semana desde que se puso mal y lo llevaron al hospital, hasta los momentos en que, rodado por médicos, respiró por ultima vez.
Fue una persona honrada, estricta, padre responsable, algo querendón (como él mismo lo dijo una vez), devoto e ingenioso en toda la amplitud de la palabra. Tengo algunas cosas de él, por herencia; las tendré, por lo que pueda ir desenterrando en el tiempo.
*Es curioso como trabaja la nostalgia: el viernes por la noche me invadió una tristeza tremenda, sin aparente explicación. Culpe al clima. Sin embargo, ayer, sábado, seguía igual, hasta la tarde en que unas lágrimas se me escaparon y ¡pum! caí en la cuenta...

30 de julio de 2011

El vendedor de sueños

'Venga, pase adelante, le tengo variedad de sueños' - decía un hombre mayor delgado en una venta de garage. Aunque estaba en mi ruta diaria, jamás había visto a aquel hombre.
Movido por la curiosidad, decidí entrar. Adentro pude ver cantidad de sueños, dispuestos en cajas de cartón colocadas en estantes de metal.
'¿Qué es esto' - pregunté señalando el montón de cajas. 
Estos - me dijo el hombre - son todos los sueños que acumulé durante toda mi vida. Ya no los necesito, a mi edad sería imposible siquiera pensar en alcanzar alguno de ellos.
Me explicó que los sueños estaban ordenados por áreas: laborales en una pequeña caja, familiares en un par, ideas varias regadas en cajas de diferentes tamaños. Sin embargo, llamó fuertemente mi atención que la mayor cantidad de cajas eran las que contenían sueños de amor. Revisé algunas cajas y puede encontrar discos, libros, poemas escritos en servilletas de papel. 'Todos son de una sola persona'- me dijo al hombre al verme interesado en esas cajas. 'Ha pasado ya bastante tiempo desde entonces, ya ni recuerdo su nombre'.
Decidí comprar un pequeño cuento escrito a mano en una hoja amarillenta; sin embargo, en el momento que comencé a leerlo, sentí una fuerte presión en el pecho. Era horrible. Escuché de la nada un risa dulce. Sentí una caricia en mi mano. Un vacío dentro de mi. Un sentimiento de incompletibilidad, si es que existe tal cosa. Fue una sensación extraña, insoportable tampoco quería dejarla...
Al fin, las palabras del hombre lograron sacarme de mi estado. 'Eso es justo lo que yo siento a cada momento'. Lágrimas rodaron por sus ojos arrugados. Yo no pude más y, dejando el cuento en cualquier lado, salí corriendo del lugar. 
Mientras iba caminando regresé a la normalidad poco a poco. Sin embargo, no podía sacar de mi cabeza aquel pequeño cuento: 'Venga, pase adelante, le tengo variedad de sueños' - decía un hombre mayor delgado...

19 de julio de 2011

Saber que existís

Saber que existís, que no sos un invento de mi esperanza.
Que respirás el mismo aire que yo y que sufrimos las mismas cosas.

Saber que existís, que existimos.
Que no vivís en algún universo paralelo donde la ley de la gravedad fue abolida hace ya tiempo.

Saber que existís y que tengo la capacidad de provocarte una sonrisa.
Que mi felicidad es directamente proporcional a la tuya y que, una lágrima nacida en tus ojos, terminará rodando en mi mejía.

Saber que existís y que no somos el uno para el otro.
Que no estamos amarrados por el destino, que nos podemos decir lo que queramos y, aún así, ser felices.

13 de julio de 2011

Recordando a Facundo

A diferencia de muchas personas, entre ellos escritores, no puedo recordar mi infancia al detalle. Siempre he admirado como muchos relatan cosa por cosa, palabra por palabra, como su fuera algo que acaban de vivir o, incluso, que están viviendo.
En mi caso particular, los recuerdos de mi infancia están compuestos por fragmentos diversos, pequeños fragmentos de historia o imágenes que apenas pueden hilarse o ubicar en el tiempo. Uno de estos pedazos es de algún domingo (o algunos, no sé) escuchando canciones de Facundo Cabral. Es curioso como al examinar mis primitivos conceptos de paz y justicia me encuentro con que en su mayoría tuvieron su origen en aquel día (o en aquellos, sigo sin saber).
Facundo y Mercedes Sosa han sido, desde mis años de inocencia infantil mis referentes musicales. Ahora, ambos se han ido. Creo que pueden imaginar la tristeza que eso causa.
Les dejo una de mis canciones favoritas, una que me recuerda tantas cosas.

27 de junio de 2011

El robo que nunca pasó

Le pondré la pistola en la cabeza y despacito le diré: "si le contás a alguien me regreso reventarte". Luego saldré corriendo por la puerta trasera. Esquivaré a las personas a mi paso, no sin antes escuchar a mis espaldas el correr de un par de policías obesos. Cruzaré a la izquierda en la calle de los chinos. Jadeando llegaré al edificio de las lavanderas. Correré unas cuadras. Luego reduciré el ritmo, calma. No llamar la atención, eso. Despacio, hasta el callejón oscuro. Encontraré un rincón oscuro y a esperar. Silencio. La nada.
De pronto aparecerán los policías gordos. La gente señalará y ellos seguirán sus dedos. Calmaré mi respiración. Ellos no tendrán más dedos que seguir. Se detendrán. Pasarán cerca. Yo, silencio. Estarán a dos centímetros de mi. Yo, silencio. Se mirarán entre ellos. Yo, silencio. Decidirán irse, a buscar más dedos. Yo, calma.
Sólo entonces me dirigiré a tu casa.
Me verás a la cara y me darás una bofetada. Que piense en mi hijo, que piense en mi madre. Sí, diré, pensé en ellos. Me señalarás la televisión donde veré a la mujer a la que le colocaré la pistola en la cabeza, hablando como cotorra. Soplona. Darán por mi una pequeña recompensa. Dejaré algo de dinero y me iré a casa de mi madre. Pero, a mitad de la noche, llegarán los policías obesos, siguiendo siempre algún dedo... sí, el tuyo.

Guardo la pistola y decido no salir esta noche. Porque te conozco. Porque me conozco. Maldita.

Consejo

El día que alguien me pida que le enseñe el oficio de escritor, le contestaré que mejor le enseño a nadar.



PD: yo no sé nadar.

6 de junio de 2011

Un Extra

Yo soy un Extra, uno que sobra cuando ya nada alcanza.
Soy
  un Extranjero en mi propia patria,
  un Extraño en medio de gentes conocidas y
  un Extraviado que sabe donde está.

Pero jamás
 un Extrañable o
 un Extraordinario.

Yo soy un Extra, el último descendiente de la familia Buendía.
 No nací con cola de cerdo,
 ni me hartaron las hormigas.
Simplemente el Gabo no me tomó en cuenta.

4 de junio de 2011

@MaLu_Nochez

Recuerdo que comencé a leerla hace algunos años, en un desaparecido blog de fondo negro y letras verdes. Con el paso del tiempo nos hicimos lectores mutuos, amigos en el MSN, seguidores de Twitter y, más recientemente, compañeros de blog.
Ella es una de la personas de quien más he aprendido en los últimos años. Tengo aún la deuda pendiente de aprender a escribir correctamente, respetando tildes y comas, y sé que, si la sigo leyendo, así será.
Hoy ella llega a los 22 años de vida. Una vida que, estoy seguro, tiene aún un gran camino por recorrer. ¡Felicidades, Malú!

16 de mayo de 2011

Dilema

A veces quisiera regresar el tiempo, a ese momento justo en que todo era inseguro pero valía la pena, a ese momento en que era feliz.
Ahora la certeza se hace presente poco a poco y yo no sé qué tanto vale la pena continuar... ¿sería como engañarme? ¿o sería como perseverar? La verdad no sé, pero para las dos cosas soy bueno... por cierto tiempo.

*De la historia "Hubo un tiempo en que fui feliz, pero ya no".

27 de abril de 2011

Confesiones o Carta nunca entregada o Carta sin final.

Querer explicarte esto es, para mí, como cuando escribo: sé a dónde quiero llegar pero me cuesta iniciar. Todo comenzó el año pasado, cuando cruzamos un par de palabras. De haber tenido oportunidad me hubiera quedado con vos toda la noche. Y todo ha girado en torno a eso: me gusta platicar con vos. Es por eso que para vos no hay 'estado' desconectado u ocupado en el MSN, tampoco hay noches unidas a madrugadas, o cosas en las que no pueda ayudarte, contarte o mandarte.
Pero en persona sé que soy otra cosa, me cuesta dejarme domesticar... no, me cuesta mostrarme domesticado. Sé que soy un signo de interrogación humano, una caja de sorpresas, un bolita escondida en uno de tres vasos. A veces con la mirada fría, a veces con la mirada distraída, a veces un hola... y hasta ahí.
Me gustaría contarte mis sueños, mis razones y mis olvidos. Lo feliz que soy con un poco de música o mi 'Táctica y estrategia' y que un día cualquiera, no sé cómo ni sé con qué pretexto, por fin me necesites. O que sueño con un 'Rancho y un lucero', porque no hay nada mejor que un monte, un rancho, un lucero, cuando se tiene un "Te quiero"... 
Porque sos la razón de mis desvelos, de mis sueños y de mis sonrisas indiscretas.
Y sí me preguntas mis miedos, te responderé que sólo tengo uno, que es el que me atormenta el alma... que algo malo te llegase a pasar.

14 de abril de 2011

Canciones que tocan: Whatever

Hay canciones que a uno le encantan desde la primera vez que la escucha. Son detalles, pedacitos, palabras o quizás la letra menciona algo que casualmente choca con experiencia que estemos atravesando (me pasó con Iris de Goo Goo Dolls hace años). Ahora les presento una canción de Oasis que, la verdad, no había escuchado hasta el año pasado. ¿Lo que me gustó? Los violines.
Acá se las dejo para que la disfruten:

12 de abril de 2011

Raúl, el Ángel de Madrid

Sin duda en estos días, previos al gran clásico español, su nombre surja como el gran ausente. Pero no se preocupen, yo no voy a hablar de este personaje desde el punto de vista de vista de una rivalidad (que, por cierto, muchos no tienen ni la menor idea de dónde surge).
Fue uno de los jugadores más emblemáticos de los últimos años en el Madrid. En sus inicios se caracterizó por esos goles elegantes y abundantes. Con el paso de los años, se fue convirtiendo en un gran capitán, de esos que se echan al equipo al hombro. Además, sobresalía por su ética de juego, su disciplina, su limpieza (no recuerdo que le hayan alguna tarjeta roja).
Se acopló con facilidad a los compañeros que tuvo, todos distintos: Amavisca, Redondo, Morientes, Savio, Figo, Zidane, Munitís...
Y en todo momento daba lo mejor de sí, muy disciplinado al momento de entrenar, todo corazón en la cancha aunque fueran perdiendo.
Soy sincero al decir que es mi jugador favorito por las ganas que le ponía a todo, lo que le permitió salvar al Madrid en muchas oportunidades. Y es que, estoy seguro, aunque lo hubieran puesto a recoger balones, él lo hubiera hecho de todo corazón de saber que eso le permitiría hacer más grande al club.
A continuación les presento un vídeo con algunos de mejores goles. Es obvio como todo el equipo siempre estuvo con él al momento de marcar, pero al mismo tiempo, él siempre estuvo con el equipo cuando más lo necesitó.

video

En sus años mas negros en el Madrid, los últimos, siempre pensé que aún le quedaba fútbol pero que no es fácil soportar durante tanto tiempo la presión mediática que rodea a los jugadores del club. Ahora, en Alemania, esta demostrando que mi teoría era cierta, haciendo una gran campaña.
Este tipo de jugador es el que extraña ahora al Madrid.

6 de abril de 2011

La amenaza

Desde hace muchos días, unos niños de una escuela cercana vienen hasta mi casa y provocan a los perros, haciéndolos ladrar. Hasta el momento habíamos prestado poca importancia al asunto, hasta la semana pasada cuando decidieron "asaltar" el buzón de correspondencia, sacando uno de los recibos y escribiendo sobre él una nota "amenazante".

  Por si no alcanzan a leer, la nota dice "los mataremos".

Al día siguiente decidí ir a hablar con alguna profesora de la escuela. Casualmente me topé con la directora, quien me dijo que ya estaban "tratando la situación". Lo que realmente me preocupó fue lo que me dijo una maestra después: muchos de los niños vienen de entornos sumamente violentos, con padres ladrones o madres prostitutas, hermanos de pandilleros o vecinos distribuidores de drogas.
Quizás los padres desean un futuro mejor que el que ellos mismos tuvieron; sin embargo, es muy difícil que los niños no se vean influenciados por el medio en que viven. Y es que en esa edad ellos absorben con mayor facilidad y llegan a considerar ciertas situaciones con normales. Aparte, algo que siempre he criticado, es la insistencia de muchos noticieros en mostrar imágenes cada vez más crudas y que sus horarios de transmisión no limitan de manera alguna que pequeños vean, y sean víctimas colaterales, de la violencia que hoy por hoy aqueja al país.
Ayudar a una de estas criaturas no está tan lejos como pareciera, creánme.

14 de marzo de 2011

Viejas pero buenas

Desde muy muy pequeño me acostumbre a ver series de televisión. Al recordar me pongo a pensar que quizás estaba muy adelantado para mi edad, pues mis amigos veían cosas, digamos, más infantiles. Como sea, es una costumbre que aún conservo y que, considero yo, me permite evaluar con autoridad la calidad de una serie. 
A continuación voy a enumerar las series que a mi a parecer no han encontrado igual a lo largo de los años.
1. Matrimonio con hijos. Originalmente las series sobre familias eran con personajes buenos. Esta serie le dio un giro completo. Los Bundy eran una familia típica estadounidense pero con relaciones disfuncionales, humor negro, gente fracasada. Es curioso como han intentado imitarla pero con muy poco éxito.
2. Seinfield. Una serie que trataba sobre nada. La vida de 4 personajes en medio de situaciones en un inicio normales y que luego iban evolucionando en verdaderos desastres. Me encantaban las reacciones en cadena: las decisiones de uno de los personajes eventualmente perjudicarían a los otros. Creo que la serie "The new adventures of old Christine"  es como una sucesora de la serie.
3. La niñera. Una especie de Cenicienta moderna. Aunque era una serie orientada a toda la familia, la verdad no era tonta. Lograron alargar la historia hasta llegar darle un final decente.
4. Friends. Una de las series más exitosas de todos los tiempos. Seis jóvenes que luchan por hacerse de una vida en New York. Sin embargo, me quedo con los primeros 5 años, justo después de la segunda boda de Ross porque considero que la serie se arruino después de eso perdiendo su escencia y cayendo en el ridiculo. Jamás podré olvidar el momento en que Rachel entró a la cafeteria vestida de novia.
5. Mad about you. Particularmente me encantó esta serie. El día a día de unos recien casados. El amor de ellos (principalmente de él) le ponía azúcar a cada capítulo. Como dato curioso, esta serie tenía cierta relación con Friends con la aparición de personajes de una serie en la otra.
6. Los años maravillosos. La adolescencia de un jovén de una familia común y corriente narrada por el yo maduro del protagonista. La serie se mantuvo fiel a la idea original, evolucionando de la inocencia a la edad adulta. Mezclaba elementos musicales, sociales, políticos e incluso histórico-cientificos. Mi favorita de los todos los tiempos.

Luego de la desaparición de estas series, han surgido otras queriendo alcanzar el mismo éxito copiando estas ideas: adolescentes creciendo, grupos de nerds, familias sarcásticas... Pero no hay nada como las originales.
¿Creen que me faltó alguna?

8 de marzo de 2011

Felicidades a UD que lucha por la igualdad de géneros

En nuestros días es tan común escuchar que "las mujeres ahora" ocupan cargos públicos, de jefes o superiores a los hombres. En realidad este tipo de comentarios deberían causar tristeza en lugar de orgullo: la historia de El Salvador, y la Latinoamericana en general, es una historia machista, sino, ¿recuerdan el nombre de alguna mujer prócer? Y no es que no hayan colaborado con la lucha independentista, simplemente la historia recuerda muy poco, o casi nada, sobre ellas. 
En nuestro país las mujeres no fueron reconocidas como ciudadanas hasta 1,886 y aún así no podían votar; sin embargo, 3 años después se graduó la primera mujer de la Universidad de El Salvador: sí, casi 50 años después de su fundación.
Tampoco han estado alejadas de la política, la más representativa (o recordada) es Prudencia Ayala y su lucha fue, básicamente, para una inclusión justa.
Así que, a mi forma de ver, no deberíamos de "celebrar" a las mujeres por el hecho de ser mujeres; sino celebrar la igualdad de genero y dejar atrás los estereotipos (léase asociar a las mujeres con escobas, cocinas, novelas y debilidad). Es necesario que pensemos en la capacidad de una persona antes que en su género.
Al ponernos en a celebrar, en lugar de conmemorar, en realidad estamos perdiendo la lucha de tantas personas por la igualdad de derechos de nuestro país. Por ejemplo, escuchaba esta mañana a un locutor felicitando a las oyentes femeninas y reglando cambios de look al contestar ciertas preguntas. En ningún momento mencionó a Claudia Lars, referente literario nacional. Encima trató a las participantes como estúpidas, cayendo en el error histórico de denigrar a las mujeres.
El día de hoy no felicite a su mamá, esposa o novia por ser mujeres. Felicité a todas las personas que luchen por la igualdad entre hombres y mujeres. Y, por sobre todo, investigue la historia de nuestro país y no deje que los nombres de tantas valientes personas quede en el olvido, permitiendo así que su lucha haya sido en vano.

28 de febrero de 2011

Sobre el transporte público en el país

El tema de estos días en mi país ha sido el del transporte público. Si UD aún no ha viajado en un autobus de cualquier ruta seguro no ama la vida como la gran mayoría de salvadoreños. El servicio se malísimo: los empleados tratan mal al usuario, el estado de los vehículos es un desastre, no hay seguridad, los motoristas no están conscientes de la responsabilidad que tienen tras el volante, por decir algunas cosas. El colmo de males es que los dueños de las unidades reciben un subsidio por parte del Gobierno "por los latos precios de la gasolina", subsidio que viene, no puede ser de otro lado, del bolsillo mismo del pueblo.
No voy a andar con vueltas: trágicos accidentes provocados por estar reliquias le han quitado la vida a muchos hermanos.
¿Sabían UDs que las líneas en realidad pertenecen al Estado? Pues sí, por eso se llama transporte público y, sí no me equivoco, es a través del Viceministerio de Transporte que se otorgan los permisos a los dueños de los buses. Desconozco cuales son los mecanismos para otorgar los permisos, pero es un hecho que dichos mecanismos no son los adecuados. Creo que estas líneas deberían ser licitadas, tal como muchos servicios de los que hace uso el Gobierno (quizás no me lo van a creer pero en ciertas entidades licitan el servicio de limpieza y de cocina). Esto generaría competencia en el sector, pero no se la competencia que causa accidentes, sino competencia en la calidad del servicio.
En países como Guatemala el servicio cuesta un poquito más  de la mitad de lo que cuesta aquí y es mucho más cómo y ordenado. En Honduras  la calidad del servicio depende de la zona, pero aún así la cuestión no es tan grave como acá. En Belice es un gusto, a pesar de no contar con unidades nuevas las tienen en buen estado.
En fin, no es utópico tener un sistema de transporte público de calidad. ¿El problema? Bueno:

17 de febrero de 2011

El adiós a una gran bloguera

Esta tarde me he enterado, por medio de un RT de Vagabundia, sobre el fallecimiento de Rosa Torre. Quizás de entrada no les suene el nombre, pero ella es una de las personas a quienes debo agradecer la apariencia decente de este blog. Y más que eso: con su escaparate ayudó a tantas personas a sentirle más gusto al mundo blogger, inspirando y enseñando. Por otros lados me he enterado de algunos detalles más sobre lo sucedido, como en el blog de Malina.
Revisando su blog es fácil darse cuenta del gran calor humano de Rosa, respondiendo a cada duda o publicando ideas interesantes. Eso sin tomar en cuenta la cantidad de correos que respondía (a mí siempre me ayudó con gran paciencia).
Desconozco mayor detalle del asunto, aunque ya ha sido confirmado, y en serio que me da tristeza. El mejor homenaje será seguir viviendo bajo su ejemplo. Adiós Rosa!

2 de febrero de 2011

Un mala decisión

Antes me gustaba ver la vida como un enorme camino largo lleno de obstáculos y ciertas alegrías. Ahora prefiero verla como un enorme camino lleno de desvíos, entradas y salidas, atajos y alternativas. Es decir, nuestro día a día está lleno de decisiones constantes y esto nos lleva a otras bifurcaciones.
Claro, hay decisiones más importantes que otras: no es lo mismo elegir la camisa que me pondré un día 'X' a decidirme por un cambio de trabajo.
Recuerdo, hace unos 7 u 8 años, cuando me encontraba en una típica encrucijada adolescente: chica A o chica B. A esa edad uno tiende a enredarse por todos los medios posibles y al intentar salirse se enreda más.
Tomé, pues, mi decisión y, a los días, me di cuenta que había cometido un error, para hacerle honor a la frase "uno de cipote es tonto". Quise enmendar el camino pero ya era muy tarde.
Lo curioso del asunto es que con el paso del tiempo el destino ha venido a embarrarme en la cara la mala decisión que tomé: la señorita en cuestión, que también tomó sus propias decisiones, tenía una relación bastante estable, estudiaba una bonita carrera , se habia acercado a Dios y seguía siempre con su familia.
Y cada 31 de enero, el recuerdo viene y me asalta y asi fue este año. Lo bueno es que se los comento ahora ya que febrero es un mes chiquito pero con el poder suficiente para exorcizarlo a uno de sus demonios internos. Cuidado con las decisiones.

26 de enero de 2011

Sobre actuaciones rescatables en películas malas

Hace varios días expresé mi descontento vía Twitter por la exclusión de Megan Fox de Transformers 3. Debido a esto, Iojiki me preguntó por el aporte que ella hacía al filme, como podrán ver acá. La verdad es que estoy de acuerdo, pues aparte de lo mencionado por Iojiki, no hay otro aporte relevante. 
Hay varios filmes en los que sucede lo contrario: son malísimos pero ciertos actores salen a flote y no permiten que la película sea calificada del todo como nefasta.
Veamos, a principios de año vi Easy A. Al principio pensé que era la típica película gringa de adolescentes pero por ahí escuché que la interpretación  de Emma Stone como personaje central era relevante. De inmediato decidí verla y de verdad que me sorprendió como Stone se escapa de los estereotipos.
Una película que de plano es mala es Monster in law, pero ¡hay que ver a Jane Fonda! En serio que hasta a uno lo llega a desesperar.
Hace ratos vi Nick and Norah's Infinite Playlist, la cual, al menos a mi parecer, no está tan mala. Sin embargo, me quedo con la actuación de Kat Dennings: superficialmente fría pero insegura.
En fin, los ejemplos sobran. Quizás el guión sea malo o la historia no dé para mucho, pero puede que acierten en algún actor o actriz.
Por el momento tengo que ver Black Swan, dicen que esta buena.

20 de enero de 2011

¿Tienen que hacerlo así?

La verdad es que no tengo mucho que decirle respecto al tema. Y es que hay cosas que en serio me dan nauseas.
¿Es absolutamente necesario que para vender repuestos de vehículos tengan que 'usar' a una señorita ligera de ropa? Y es que no entiendo la relación entre una batería "Speed Power" (nombre ficticio) con la mencionada señorita. El año pasado tocó cambiarle la batería al carro y las personas que influyeron en el proceso fueron: un joven de inmaculado uniforme (quien notifico de la necesidad del cambio), un señor canoso (que organizó la búsqueda de la batería por se 'escasa') y un mecánico de voz muy baja (que realizó el cambio). Ni señas de la señorita.
Por otra parte están las empresas que usan niños de capacidades especiales para atraer clientes bajo el pretexto de que son una empresa caritativa. Mangos. Quien desea ayudar lo hace sin fanfarria y de forma permanente (sé de una empresa que ayuda a perros callejeros desde hace años y jamás he visto anuncio/ noticia sobre ello).
Mas odioso es cuando hablan a mi casa ofreciendo algún servicio. ¿Quién les dio mi número? ¿Cuánto pagó por ello? ¿Qué más saben de mi? De veras que estas cosas dan miedo.
En fin, creo que las empresas deberían poner sus barbas en remojo en cuanto a publicidad se trata.Para vender su producto o lograr que que contrate su servicio, sólo deben convencerme que en realidad es bueno, bonito y barato. ¿Tan difícil es eso de comprender?

17 de enero de 2011

Amor en el Circo (II)

La figura se acercó un poco más y luego se abalanzó sobre Juno como una fiera salvaje a su presa. Fue entonces cuando, bajo la luz de la Luna, puso ver que no se trataba de la Domadora, sino de la Contorsionista. El payaso, hombre al fin, se entregó a ella.
A la mañana siguiente Juno sintió un ataque de culpabilidad tan grande que aquella noche, la última en que el Circo abriría su carapa, no asistió al acto de la Domadora. El payaso se metió a la tienda del dueño del Circo y robó su mejor whisky. Horas después, con la botella vacía a su lado y el maquillaje corrido, el payaso decidió ir a buscar a la Domadora y confesarle su amor.
Se acercó despacio y tambaleante a la tienda de la Domadora, sabía muy bien cual era: la más grande y aislada de todas. 
Juno se acercó un poco más y justo cuando estaba en la entrada escuchó una voz que lo invitaba a entrar, y así lo hizo. Pocos segundos después sintió como se abalanzaban sobre él como una presa...

Algunas horas después, mientras desarmaban las tiendas, encontraron el cuerpo del payaso. Un zarpazo le había abierto la garganta y, a pesar de ello, tenía una sonrisa dibujada en el rostro. 

Querer a alguien es un compromiso, en especial cuando se hace de forma anónima.

12 de enero de 2011

Amor en el Circo (I)

Se llamaba Juno y se dedicaba al oficio de payaso. Cada noche se encargaba de hacer reír a los visitantes del Circo pintándose la cara; sin embargo, bajo el maquillaje, moría un hombre enamorado. Y es que Juno estaba enamorado de la Domadora de leones del Circo, la encargada del acto principal de la noche. Ella era una mujer de pocas palabras, fría y enigmática: cuando estaba con los leones parecía que no necesitaba el látigo para hacerlos obedecer, sólo su mirada.
Cada noche, al terminar su acto, Juno se quitaba el maquillaje de la cara e iba a esconderse al fondo de la carpa desde donde podía ver a sus anchas a la Domadora, a quien, por su misma frialdad, nunca se había animado tan siquiera a saludar. Y así habían pasado los días, los meses y los años: una vida.
Un noche, luego del show, el dueño del circo los reunió a todos y les comunicó que ya no podía con las deudas y tendría que cerrar el negocio. Todos protestaron y renegaron al principio, sin embargo sabían muy bien que las cosas andaban mal desde hacía mucho tiempo.
Algunas horas después, mientras intentaba dormir, Juno vio una sombra acercarse a su tienda. La figura pertenecía definitivamente a la de una mujer, entonces, sin importarle la razonamiento alguno, pensó que era la Domadora.

5 de enero de 2011

Comenzando el nuevo año con...

Sí, yo sé, ya era tiempo. Tenía ratos de querer cambiar la plantilla pero no había tiempo. Yo sé que ahora Blogger facilita las cosas pero quizás por el montón de cosas que tengo pendientes, cambiar la plantilla es un proceso que bien puede durar una tarde pero cuya planificación es de días enteros. Aún hay cosas con las que no estoy contento pero le meteremos ganas en estos días.
Con respecto al cambio, pues sigue siendo un poco oscuro, aunque siento que es un poco mas cálido. Me gusta porque me recuerda a uno de los amores de mi vida: el café. De hecho, espero que ya se pueda ver, el favicón es una taza da café.
Creo que este cambio es la mejor forma que tengo de expresas las ganas con las que he iniciado este año. Hay muchas cosas que quiero, cosas que se concretizarán, metas que alcanzar y sueños que hacer realidad. Se que todos los años los comienzo así, con ganas, pero hay algo que me ha faltado: eso que permite pasar de los sueños a la realidad. 
Sin haberme puesto a pensar en lo quería para este año, voy tomando el rumbo despacio, concretizando cada paso. Sé que apenas es el quinto día pero voy haciendo cosas sin pensar ni hablar tanto, cosas que llevaba tiempos queriendo hacer. Por ejemplo, estoy leyendo un poco cada día, recuperando el hábito. También estoy manteniendo ordenado el cuarto. Además estoy hablando más con la gente. Me voy a comprometer a trabajar más en la parroquia (ya sé en qué). Hay otras cosas más que luego les iré contando o se irán dando cuenta.
Este año será diferente.
Saludos y feliz año para ustedes.